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El ciclo integral del agua

¿Qué es el ciclo integral del agua y por qué importa?

El ciclo integral del agua aglutina todas las etapas que permiten que el recurso “agua” llegue en condiciones óptimas al usuario y, tras su uso, vuelva al medio con garantías: captación, potabilización, almacenamiento, abastecimiento, consumo, saneamiento, tratamiento/depuración y, cuando procede, reutilización.

El ciclo integral del agua es un sistema técnico, legal y operativo que pone el foco en la continuidad del servicio, la calidad sanitaria, la eficiencia hídrica y la protección ambiental.

Aunque de todas las etapas del ciclo integral de agua, los ciudadanos únicamente percibimos el recurso en el momento en que abrimos el grifo de agua u observamos un hidrante de agua en una de las aceras de nuestra población, lo que sostiene todo el ciclo integral del agua es una infraestructura enterrada: cientos de miles de colectores y tuberías de agua potable y saneamiento, válvulas, pozos de registro, arquetas, estaciones de bombeo, tanques de tormenta, hidrantes, bocas de incendio y equipos de medida y control que deben inspeccionarse, limpiarse, ensayarse y rehabilitarse con criterios técnicos sólidos.

Aunque de todas las etapas del ciclo integral de agua, losciudadanos únicamente percibimos el recurso en el momento en que abrimos el grifo de agua u observamos un hidrante de agua en una de las aceras de nuestra población, lo que sostiene todo el ciclo integral del agua es una infraestructura enterrada: cientos de miles de colectores y tuberías de agua potable y saneamiento, válvulas, pozos de registro, arquetas, estaciones de bombeo, tanques de tormenta, hidrantes, bocas de incendio y equipos de medida y control que deben inspeccionarse, limpiarse, ensayarse y rehabilitarse con criterios técnicos sólidos.

Precisamente, ahí es donde una empresa especializada como Hidrotec, tanto en inspección CCTV, limpieza de redes, detección de fugas y rehabilitación con tecnologías Sin Zanja, aporta valor tangible al ciclo integral del agua: evita pérdidas (NRW: Non-Revenue Water o Agua No Registrada), reduce riesgos de colapso, mantiene la capacidad hidráulica a lo largo del tiempo y alarga la vida útil de los activos.

Etapas del ciclo integral del agua

El ciclo integral del agua no es solo un concepto ambiental, sino un sistema que garantiza que el agua llegue al usuario en condiciones óptimas y regrese al medio cumpliendo la normativa. Sus etapas principales son:

Captación:

La captación es la fase inicial del ciclo integral del agua. Consiste en la extracción del agua desde fuentes naturales (ríos, embalses, lagos, acuíferos y manantiales), a través de tomas en superficie, pozos profundos o estaciones de bombeo. Su diseño debe garantizar tanto la disponibilidad del caudal como la protección sanitaria frente a contaminaciones externas.

Potabilización:

La potabilización es la etapa del ciclo integral del agua que convierte el agua bruta captada en un recurso apto para el consumo humano. Este proceso se lleva a cabo en estaciones de tratamiento de agua potable (ETAP) mediante una combinación de operaciones físicas, químicas y, en algunos casos, biológicas, diseñadas para eliminar sólidos, materia orgánica, microorganismos y contaminantes disueltos.

ciclo integrla del agua potabilizadora

El tratamiento comienza con el pretratamiento, que incluye la eliminación de sólidos gruesos mediante rejas y tamices, seguido de la decantación y desarenado para retirar partículas sedimentables. Posteriormente, se aplica la coagulación-floculación, donde se añaden coagulantes como sales de aluminio o hierro para aglomerar las partículas en suspensión y facilitar su separación.

Estas partículas se eliminan en los decantadores, reduciendo la turbidez del agua. A continuación, el agua pasa por la fase de filtración, que puede realizarse mediante filtros de arena, carbón activo o sistemas de membranas (ultrafiltración y ósmosis inversa) en casos de alta exigencia.

Esta etapa es clave para eliminar partículas finas y compuestos orgánicos que podrían afectar el sabor, olor o seguridad del agua. Finalmente, se lleva a cabo la desinfección, normalmente mediante cloración, aunque también se emplean tecnologías complementarias como ozono o radiación ultravioleta para garantizar la eliminación de microorganismos patógenos, entre ellos Escherichia coli, indicador crítico de contaminación fecal.

Durante todo el proceso potabilizador se realizan controles de calidad en continuo y muestreos periódicos para verificar parámetros como pH, turbidez, conductividad, cloro residual y ausencia de bacterias, asegurando el cumplimiento del Real Decreto 3/2023 y las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Almacenamiento y regulación:

La etapa de almacenamiento y regulación es fundamental para garantizar la estabilidad del sistema de abastecimiento, ya que actúa como pulmón hidráulico entre la potabilización y la distribución.

Su función principal es acumular agua potable en depósitos reguladores para asegurar un suministro continuo, compensar las variaciones de demanda y mantener el caudal y la presión adecuados en la red. Incluye la disposición de diferentes elementos: depósitos reguladores, estaciones de bombeo y válvulas de control para evitar golpes de ariete y mantener la presión.

La regulación también implica la integración de sistemas de telecontrol y telemetría, que monitorizan en tiempo real parámetros como nivel, caudal, presión y calidad del agua. Estos datos permiten anticipar incidencias, ajustar la operación y coordinar la distribución con criterios de eficiencia y seguridad.

Distribución y abastecimiento:

La etapa de distribución y abastecimiento es el corazón operativo del ciclo integral del agua. En esta fase se transporta el agua potable desde los depósitos reguladores hasta los puntos de consumo, garantizando que llegue con la presión adecuada y cumpliendo los parámetros de calidad establecidos por la normativa.

La sectorización de la red mediante DMA (District Metered Areas) es una práctica esencial, ya que divide el sistema en áreas controladas para monitorizar caudales y presiones, detectar fugas y reducir el NRW, es decir, el agua no registrada que se pierde por fugas, errores de medición o consumos no autorizados.

Consumo:

La etapa de consumo representa el momento en que el agua, tras recorrer todo el ciclo de captación, potabilización, almacenamiento y distribución, llega finalmente al usuario doméstico, industrial o municipal. Aunque pueda parecer la fase más sencilla, es crítica para garantizar la calidad sanitaria y la trazabilidad del recurso.

La infraestructura en esta fase se compone principalmente de acometidas, contadores volumétricos y dispositivos de control que permiten medir el caudal suministrado y asegurar que se cumplen los parámetros normativos.

Conforme la normativa vigente, se realizan controles de calidad periódicos en la red y en los puntos de consumo, verificando parámetros físico-químicos como el pH, la turbidez o el cloro residual) y microbiológicos como la determinación de la ausencia de coliformes y de la Escherichia coli.

Saneamiento:

La etapa de saneamiento es la encargada de recoger y transportar las aguas residuales y pluviales desde los puntos de consumo hasta las estaciones de depuración, evitando vertidos incontrolados y garantizando la salubridad.

Esta red, compuesta por colectores, acometidas, pozos de registro y estaciones de bombeo, opera generalmente por gravedad, aunque en zonas con desniveles insuficientes se emplean sistemas de impulsión para mantener el flujo.

Su diseño debe asegurar la capacidad hidráulica necesaria para evacuar caudales máximos en episodios de lluvia, evitando desbordamientos y retornos que puedan generar riesgos sanitarios.

Depuración:

La etapa de depuración es el último paso del ciclo integral del agua y tiene como objetivo eliminar los contaminantes presentes en las aguas residuales antes de su vertido o reutilización. Este proceso es esencial para proteger la salud pública y el medio ambiente, evitando la contaminación de ríos, acuíferos y zonas costeras.

La depuración se lleva a cabo en estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), donde se aplican tratamientos físicos, químicos y biológicos que garantizan el cumplimiento de los parámetros establecidos por la normativa europea y nacional.

Ciclo integral del agua - depuración

Reutilización y vertido:

La etapa de reutilización y vertido constituye el cierre del ciclo integral del agua y es clave para garantizar la sostenibilidad del recurso “agua” y la protección del medio ambiente. Tras el proceso de depuración, el agua residual tratada puede seguir dos caminos: ser vertida al medio receptor en condiciones seguras o ser reutilizada para usos específicos.

Ambas opciones están reguladas por estrictas normativas que establecen parámetros físico-químicos y microbiológicos para evitar riesgos sanitarios y ecológicos. Cabe destacar que la reutilización se ha convertido en una estrategia fundamental en regiones con estrés hídrico.

El agua regenerada puede destinarse a riego agrícola, usos industriales, limpieza urbana o incluso recarga de acuíferos, siempre que cumpla los requisitos de calidad definidos en la normativa.

Una red que no se ve… pero lo sostiene todo

El ciclo integral del agua late bajo nuestros pies. Miles de kilómetros de tuberías de abastecimiento y saneamiento y otros elementos que requieren mantenimiento preventivo y actuaciones correctivas para funcionar sin interrupciones.

Desde la perspectiva de una empresa como Hidrotec, especializada en la inspección, limpieza y rehabilitación de tuberías, el objetivo es claro: garantizar la continuidad del servicio, reducir pérdidas, evitar colapsos, solucionar patologías y alargar la vida útil de los activos con soluciones técnicas innovadoras, seguras y ambientalmente sostenibles.

Saneamiento: capacidad hidráulica, control de riesgos y continuidad

Las redes de saneamiento conducen aguas residuales y pluviales hacia los lugares de tratamiento. Con el tiempo, la sedimentación de arenas y lodos, la acumulación de grasas y otros elementos antrópicos, la intrusión de raíces y la corrosión degradan el rendimiento y pueden desencadenar atascos, exfiltraciones e infiltraciones y colapsos. Un programa de mantenimiento preventivo es la primera barrera defensiva.

En estos programas se incluye la limpieza hidrodinámica y la inspección CCTV calendarizada de los diferentes tramos de la red. El registro georreferenciado junto con una codificación estandarizada de los defectos presentes, ayudan a la priorización de las actuaciones de rehabilitación posteriores.

Abastecimiento de agua y redes contraincendios

En abastecimiento de agua potable, los objetivos irrenunciables son la calidad sanitaria y la continuidad con mínimas pérdidas. Además, las redes PCI (Redes de Protección Contra Incendios) añaden la exigencia de caudal y presión disponibles en situaciones de emergencia.

La detección de fugas de agua mediante correladores acústicos, geófonos y detectores de gas trazador, junto con las pruebas de estanqueidad, permiten detectar y localizar pérdidas de agua en las tuberías. Una vez localizado el tramo en pérdida se procede a su reparación mediante tecnologías de rehabilitación Sin Zanja tales como Primus-Line.