¿Quién no ha tirado alguna vez una toallita higiénica por el inodoro? Queriendo o sin querer seguro que se os ha colado. Parecen inofensivas y más cuando se nos venden como biodegradables, pero, ¡cuidado! Una detrás de otra puede provocar tapones de muchísimas toneladas…  Las toallitas o papel de cocina no se descomponen en contacto con el agua como la celulosa de la que está hecha el papel higiénico que puede ser desechado sin problemas por el váter. Éstas están fabricadas de fibra compactada a presión que después se va deshilachando. Los hilos se unen entre ellos junto a otros productos que la gente también lanza por las tuberías y sumando y sumando se forman tapones. Uno de los casos más espectaculares tuvo lugar en Londres donde se extrajo una bola enorme de 15 toneladas de aceite y grasa que atascó la tubería durante tres semanas.

 

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La mayoría de las toallitas húmedas del mercado, ya sean higiénicas, para bebés o desmaquillantes, y cualquiera que sea su aplicación, no se degradan lo suficientemente rápido como para evitar la obstrucción de las tuberías. Este hecho se está convirtiendo en un grave problema del que a simple vista parece,  colapsan las cañerías y pueden llegar a estropear bombas, depuradoras, conductores y roturas en los equipos de las diferentes estaciones de bombeo de aguas residuales de la ciudad.

Su biodegradabilidad no es del todo cierta, las toallitas se toman meses en descomponerse. Por lo que no les da tiempo a deshacerse en el transcurso desde que caen por el retrete hasta que llegan a la depuradora, en este espacio es cuando se acumulan formando graves atascos. Su proceso de degradación es realmente tan lento que llegan casi intactas a las depuradora. Y es que no es sorprendente, ya que además de fibras de algodón y rayón, algunas toallitas contienen resinas plásticas como el poliéster, polietileno y polipropileno. La principal tarea es dejarlo claro en los envases y en segundo lugar concienciar a la población.

 

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Tantos quilos de toallitas tirados al inodoro han hecho que algunos fabricantes introdujeran propiedades para su teórica biodegradabilidad. Pero, ¿es seguro lanzarlas al WC? Incluso si se comercializan como ‘desechables’, absolutamente no lo son. Esa es la verdad. Al cabo del año, nuestros equipos sacan toneladas de este material de los atascos en las redes de saneamiento de las ciudades. Horas y horas por las alcantarillas eliminando estos elementos tan perjudiciales. A menudo a mano. ¡Imaginaos!

 

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Todo lo que lanzamos al retrete no desaparece sino que puede acabar provocando graves atascos en las cañerías, lo que no sólo nos dejará unas horas o unos días aislados sino que el sobre coste en saneamiento será millonario, dependiendo del nivel de atasco. Unos tapones que se pueden crear en cualquier punto del recorrido desde el bajante de casa hasta la depuradora.

Pero no sólo las toallitas perjudican la red de saneamiento y no sólo el problema se trata de atascos sino que va mucho más allá, es de ámbito medioambiental. Normalmente las toallitas están impregnadas de jabones y otros productos químicos que pueden llegar a contaminar el agua. Xavier Yagüe gerente de Hidrotec, afirma que las redes interiores de la casas tienen arquetas ciegas en las que se acumula de todo lo inimaginado y más. Desde jabones,  los cuales en tuberías que tienen poca pendiente al final se solidifican y quedan como piedras, hasta pelotas, latas, botellas, mochos de fregona, cubiertos, etc.

 

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En definitiva, un gesto tan sencillo como poner una pequeña papelera en el lavabo puede ahorrarte dinero, unos cuantos sustos y cuidar del medioambiente. Te puede parecer que todo lo que tiras por el retrete desaparece, pero aún siguen ahí dañando día a día y en silencio las tuberías.

Nunca, pero nunca, tires toallitas en el WC, ya sea el tuyo, de uso público o el del vecino. El váter no es una papelera. ¡Concienciémonos!

 

 

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